"El que no sabe de amores, llorona, no sabe lo que es martirio": el misterio que rodea uno de los himnos de México
Nadie sabe con certeza quién la escribió ni cuándo nació. Pero "La Llorona" lleva siglos cautivando a todo el mundo hispanohablante. Un recorrido por su historia y sus misterios.
"La canción me atrapó, era 'conocida' para mí, como si formara parte del ADN de la música que soy." Con estas palabras describe la cantautora mexicana Ely Guerra su primera experiencia con "La Llorona", una canción tan antigua que nadie sabe con exactitud cuándo nació ni quién la compuso. Originaria de Oaxaca —más concretamente del istmo de Tehuantepec, territorio de la nación zapoteca—, la pieza ha acumulado a lo largo de los siglos nada menos que 134 coplas en el Cancionero Folklórico de México, según el investigador Rodrigo Bazán, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Fue precisamente el historiador oaxaqueño Andrés Henestrosa quien, en los años 40, recopiló el primer gran corpus de estas coplas. "Es un tema que no tiene un dueño, pero al mismo tiempo es de todo el mundo", resume Bazán.
En muchos hogares mexicanos, la canción sobrevivió durante generaciones gracias a las abuelas. Pero su proyección internacional se debe, en gran medida, a Chavela Vargas, la cantante nacida en Costa Rica que amó México desde niña. El escritor Carlos Monsiváis decía de ella que "le extraía fervores y rencores a las canciones". Para Vargas, "La Llorona" se convirtió en su himno personal. En 1993, en un documental de Canal+ España, ella misma afirmó que la llorona era una de las diosas de la mitología mexica, "la diosa de la vida y de la muerte". Sus últimas interpretaciones de la canción eran legendarias: comenzaba con un murmullo, recitando palabra por palabra, y solo cantaba plenamente la última estrofa, de modo ascendente hasta gritar su última y breve palabra. La cantante Lila Downs —nacida también en Oaxaca, y a quien Vargas llamó su "sucesora"— recuerda haber interpretado la canción por primera vez siendo una veinteañera, en un restaurante de su tierra natal. La emotiva relación de Downs con "La Llorona" la llevó a grabarla como ranchera para la película Frida, protagonizada por Salma Hayek.
— Lila Downs, cantautora oaxaqueña
El misterio de la canción no es solo su autoría anónima, sino también el significado de su letra. Según el compositor Martín Urieta, presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, "hay infinidad de versiones sobre quién es la llorona de la canción". Para algunos es "un himno indispensable en el Día de Muertos"; para otros evoca a la Malinche, la polvareda figura histórica del siglo XV cuyas alianzas con Hernán Cortés la convirtieron en símbolo de traición y sacrificio. Lo que el investigador Bazán sí descarta con rotundidad es cualquier vínculo con la popular leyenda del fantasma de "La Llorona", que narra la historia de una mujer que mató a sus hijos y quedó condenada a vagar eternamente buscándolos. "La mayoría de los análisis coinciden en que la canción retrata una historia de amor", aclara. Y en cuanto a su permanencia, Urieta la define como "camaleónica": ha sido interpretada en idioma zapoteca, como ranchera, como balada, como canción de protesta, y por artistas tan dispares como Chavela Vargas y Rosalía. "No hay una versión más válida que otra", concluye Bazán. "Todas deben tener el mismo peso."
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