La inusual medida de Ámsterdam: prohibir la publicidad de carne
La capital de los Países Bajos se convierte en la primera ciudad del mundo en retirar de sus calles los anuncios de carne y combustibles fósiles. ¿Medida valiente o "Estado niñera"?
Desde el 1 de mayo de 2026, Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad pública de la carne y de los productos derivados de combustibles fósiles. Los anuncios de hamburguesas, vehículos de gasolina y aerolíneas han sido retirados de los carteles publicitarios, las marquesinas de los tranvías y las estaciones de metro. En su lugar, los espacios publicitarios ahora promocionan museos como el Rijksmuseum y eventos culturales. La medida fue aprobada por el Ayuntamiento en enero con 27 votos a favor y 17 en contra, y tiene carácter vinculante.
Los políticos que la impulsaron afirman que el objetivo es alinear el entorno urbano con los compromisos medioambientales de la ciudad. Entre ellos destaca Anneke Veenhoff, del Partido de la Izquierda Verde: "La crisis climática es muy urgente. Si quieres liderar las políticas climáticas y alquilas tus muros exactamente para lo contrario, ¿qué estás haciendo?" La meta del Ayuntamiento es alcanzar la neutralidad de carbono en el año 2050 y que sus habitantes reduzcan a la mitad su consumo de carne en ese mismo período.
Anke Bakker, líder del grupo local del Partido por los Animales y principal promotora de la medida, rechaza las acusaciones de que sea propia de un "Estado niñera". Según ella, la prohibición no limita la libertad individual, sino todo lo contrario: elimina la presión constante de las grandes empresas que deciden qué debemos comer o comprar. Bakker argumenta además que retirar estos anuncios reduce las compras impulsivas y envía un mensaje claro: que la carne barata y los viajes intensivos en combustibles ya no son opciones de vida aspiracionales.
Sin embargo, la medida no está exenta de críticas. La Asociación Holandesa de Carne la calificó como "una forma indeseable de influir en el comportamiento del consumidor" y defendió que la carne "aporta nutrientes esenciales". Por su parte, la Asociación de Agentes de Viajes de los Países Bajos consideró que prohibir anunciar vuelos supone "un freno desproporcionado a la libertad comercial". Para poner la medida en perspectiva, conviene saber que la carne representaba únicamente el 0,1% del gasto en publicidad exterior de la ciudad, muy por debajo del 4% que suponía la publicidad de productos relacionados con los combustibles fósiles. Los defensores de la medida, como la abogada Hannah Prins, lo comparan con lo que ocurrió con el tabaco: igual que prohibir la publicidad del tabaco cambió su imagen social, esperan que esta medida transforme la percepción de la carne y los combustibles fósiles.
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